Familias de los Caídos por el Cambio
RETIRO DE LAS TROPAS NORTEAMERICANAS CON PLAZOS MEDIBLES.
Norman Robbins y Paul Schroeder
Resumen:
Los Estados Unidos de Norteamérica anunciarán que habrá el retiro de todas las fuerzas militares de Irak tan pronto como la situación lo permita, con la meta final del retiro de cerca del 100 por ciento de las fuerzas militares Norteamericanas. Los Estados Unidos también renunciarán a cualquier deseo de tener bases militares permanentes en Irak.
Existen dos condiciones básicas, con señales medibles, para el retiro:
1.- Cada retirada importante debe ser seguida por una disminución cuantificable de muertes militares y civiles antes de que tenga lugar otra retirada.
2.- La ayuda económica de los Estados Unidos para la reconstrucción deberá depender de un progreso real del gobierno Iraquí en la protección de los derechos de las minorías, la distribución del poder y una distribución equitativa de los ingresos del petróleo.
Esta propuesta responde a las objeciones de quienes se oponen a un retiro unilateral con fecha determinada; al mismo tiempo, señala la posibilidad real de reducir la violencia y tener el retiro de las tropas en menos de un año después de que se inicien las negociaciones.
Antecedentes:
Las encuestas recientes señalan que la mayoría de los Norteamericanos y la mayoría de los Iraquíes desean que termina la ocupación miliar, pero muchos se preocupan por el caos interno resultante cuando salgamos. Por otra parte, mientras más tiempo permanezcan las fuerzas militares Americanas en Irak, aumentará más la insurgencia y la posibilidad de que haya una guerra civil.
Asimismo, hay un resentimiento generalizado en Irak en relación con las reglas en el desarrollo económico y el control de los recursos de petróleo. Por lo tanto, no es realista que continúe la presencia militar en Irak y se espere una mejoría de la situación.
Además, es claro que la violencia continuará hasta que los Sunníes tengan garantizada la parte proporcional de petróleo y de poder, y que sus derechos como minoría estén protegidos. Asimismo, hay un resentimiento Iraquí generalizado por las reglas Americanas en el desarrollo económico y control de los recursos petroleros.
Muchos hablan de medidas específicas con plazos medibles necesarias para el retiro Americano, pero las propuestas hasta la fecha han sido o demasiados vagas, o dependientes de condiciones militares y no políticas. Por lo tanto es el tiempo de tener propuestas significativas para el retiro de las tropas que sean realmente bipartidistas.
Propuestas:
Parte Uno: Los Estados Unidos de Norteamérica anunciarán el retiro de las fuerzas de Irak tan pronto como la situación lo permita, con la meta final del retiro del 100 por ciento de las tropas, y la segunda meta: sin bases militares permanentes.
El primer paso para el retiro es la creación de un acuerdo entre los dos Partidos Políticos (que será determinado) de que tan pronto como comience el retiro de las tropas Americanas en un porcentaje negociado por debajo de la línea basal pre-Diciembre 2005, se conseguirá en los 30 días siguientes una disminución medible del número combinado de militares Americanos y civiles Iraquíes muertos o heridos. La línea base para el nivel de violencia será la de los 30 días previos al primer retiro de tropas Americanas.
La disminución de la violencia se define como la disminución en muertos o heridos causado por insurgentes (lo que debe ser apoyado por los Sunníes), por ataques Sunníes a los Shiítas, (y de los Shiítas a los Sunníes). Los Estados Unidos de Norteamérica insistirá en que los Partidos Iraquíes son responsables del control de la violencia de Al Qaeda en Irak. Los partidos decidirán qué grupo o grupos son responsables de éste compromiso.
Las fuentes de estos datos de muertos y heridos serán el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para las tropas de Estados Unidos, y el Iraq Body Count para los civiles Iraquíes.
Los líderes militares de ambos lados necesitan determinar las unidades geográficas (v.gr: provincias o sectores) en los que debe iniciarse el proceso, antes de extenderlo a todas las áreas de Irak.
Cuando se haya cumplido el primer plazo, los Estados Unidos negociarán el retiro de un mayor porcentaje de tropas, con la concomitante disminución de muertes militares y civiles, y así para los retiros subsecuentes, hasta que las muertes sean reducidas al 15 por ciento de la cifra original.
Cuando los niveles de muertes sean 15 por ciento menores de las cifras de Diciembre 15, 2005, se retirarán todas las tropas Americanas de Irak, excepto las necesarias para proteger la embajada Americana.
En cada etapa de retirada, si la reducción de muertes excede el porcentaje mínimo acordado, la reducción podría ser proporcionalmente mayor que la planeada. Esto dará incentivos para el retiro más rápido de las fuerzas Americanas. Si la reducción de muertes es menos que la esperada, el retiro de tropas será realizado en cifras menores a las acordadas.
Si durante el proceso los Partidos Políticos acuerdan un cese total del fuego, se podrá acelerar el retiro completo y total de las fuerzas militares.
Este acuerdo contiene un elemento importante de refuerzo: aquellos elementos Iraquíes, sean Sunníes o Chiítas, que cometan actos violentos responsables de muertes o heridas a militares Americanos o militares o civiles Iraquíes, serán responsabilizados por los Iraquíes de prolongar la ocupación Americana, lo que es una posición poco envidiable.
La verificación de la reducción de la violencia será supervisada por la Liga de Estados Árabes o la Organización de la Conferencia Islámica. Los plazos para los retiros de las tropas y la reducción concomitante de la violencia serán negociados entre los Estados Unidos de Norteamérica y los representantes de los mayores grupos de Irak (Shiítas, Sunníes y Kurdos).
Parte dos:
Como la retirada de los Americanos estará ligada a la disminución de la violencia, no dependerá de las luchas históricas por el poder entre los partidos en Irak. Dado que esos asuntos de poder acrecientan la violencia, los Estados Unidos deben utilizar las palancas económicas y de reconstrucción par insistir en el reacomodo de los ingresos del petróleo, la distribución compartida del poder y el control del Ministerio de Seguridad Interna sea negociada por los bloques de poder recientemente elegidos.
Los Estados Unidos pueden ligar los fondos para la reconstrucción al progreso en esos asuntos. Esto puede requerir cambios en la nueva Constitución Iraquí. Sin embargo, cualquiera de esos requerimientos así como la implementación de un plan específico para compartir el poder deben lograrse por un acuerdo Iraquí negociado entre los tres grupos Iraquíes más grandes.
Como parte de este proceso, los Estados Unidos eliminarán formalmente las limitaciones económicas impuestas durante la ocupación, y dejarán al gobierno Iraquí la libertad de escoger su forma de desarrollo económico y el uso de sus recursos naturales, y permitirá a los partidos trabajar en su propia forma de coexistencia.
Para ayudar en éste proceso, los Estados Unidos de Norteamérica pedirán la asistencia de la Liga de Estados Árabes o la Organización de la Conferencia Islámica. El retiro de las tropas de Estados Unidos remueve la reticencia actual de la Liga a participar en el proceso.